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El pasado y futuro de Corrubedo

La gran duna móvil de Corrubedo ha sido un importante reclamo turístico en la península do Barbanza. El sistema sedimentario incluido en el Parque Natural do Complexo dunar de Corrubedo e lagoas de Carregal e Vixán es un ecosistema con un gran valor medioambiental y su evolución es clave para esta zona.

El estudio dirigido por Augusto Pérez Alberti que publicamos recientemente en Applied Science sobre la evolución de este sector costero gallego desde el año 1956 al 2017 permitió comprobar las enormes variaciones vividas en Corrubedo en las últimas décadas.

Desde los años 80 del pasado siglo se asiste a un avance de la duna móvil hacia el interior del continente, lo que se une a una diminución de su altura y de la extensión de la parte más alta de la duna. Estas variaciones se comprobaron desde distintas perspectivas y empleando distintas fuentes de información.

Pero ¿qué ha pasado durante este tiempo? A lo largo de todo el período se asistió a un aumento de la superficie vegetada, que alcanzó su máximo en el 2017 con 93.9 hectáreas. En este sentido también se produjeron cambios muy importantes en los caminos presentes en esta zona. Estos senderos están relacionados con el paso de la población y visitantes y desde el 2002 se vio una importante diminución en los mismos, lo que se debe relacionar con la mayor vigilancia en el sector.

Las mencionadas variaciones en la duna móvil se estudiaron desde el año 2008 a partir de datos LiDAR, una tecnología a través de impulsos láser desde aviones con la que se puede conocer la elevación del terreno. En este caso se pudo observar como desde el año 2008 al 2015 la elevación de la zona disminuyó de media 55 centímetros, para una pérdida total próxima a los 270.000 m3, que es el volumen de material que se esparció por todo el sistema sedimentario.

Muchas personas se preguntan la razón y utilidad de estos estudios. Realmente, conocer la evolución de zonas como esta es de vital importancia en el actual contexto de cambio global, dado que los cambios en las variables climáticas pueden tener un gran impacto en ecosistemas tan sensibles como el de Corrubedo. Es necesario llevar a cabo un gran esfuerzo desde el ámbito de la gestión costera para proteger y mantener las características de estas zonas y que puedan continuar funcionando como lo han hecho hasta el momento.

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